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Se ha venido hablando mucho de las drogas auditivas: sonidos que logran generar estados muy similares a los que generan las drogas físicas. ¿Lo más importante? Saber a ciencia cierta de qué se trata para poder dimensionar los riesgos y pasar del rumor al conocimiento.

Como padres, educadores o adultos responsables de jóvenes a quienes tenemos la posibilidad de guiar y ayudar a crecer y a desarrollarse, tenemos la constante preocupación de los múltiples factores de riesgo a los cuales están expuestos, y una de las preocupaciones que ocupa los primeros renglones es la droga. Hoy en día no solo enfrentamos esa preocupación que desde siempre ha estado allí, sino que ahora debemos lidiar con las múltiples alternativas que el mercado ofrece, todas en búsqueda de diferentes tipos de estímulos con los cuales logren atrapar a los posibles consumidores.

Dentro de estas posibilidades, están las drogas auditivas, que aunque empezaron a conocerse desde los años 80, han cobrado vigencia y están muy de moda gracias al poder del internet.

Ante un producto clasificado como droga, y con un acceso tan libre y fácil como es el de entrar a internet, es más que entendible que entremos en pánico, así que lo primero que debemos hacer es enterarnos de qué es realmente a lo que nos estamos enfrentando para saber cuál es el verdadero riesgo. Quienes patrocinan esta nueva “droga”, aseguran que se consiguen efectos my similares a los de las drogas reales, pero sin los riesgos que hacen parte de las mismas.

¿Qué son y de dónde surgieron las drogas auditivas?

Lo que hoy en día denominan “drogas auditivas”, científicamente son unos pulsos auditivos cuyo origen se remonta al año 1839 cuando el investigador alemán H.W. Dove, descubrió los sonidos biaurales. Estos sonidos, son pulsos con frecuencias en diferentes rangos, los cuáles hacen que la persona oigan cosas diferentes por cada oído; es por esto que deben ser escuchados con audífonos, pues les llega un estímulo distinto por cada canal.

¿Cómo funcionan?

Al ser escuchadas por medio de auriculares, entra un sonido diferente por cada oído, por lo tanto, el cerebro los identifica de manera independiente y al procesarlos genera una onda biaural que influencia los impulsos cerebrales, aunque ciertamente esto no es lo mismo que el cerebro de una persona bajo la influencia de las drogas psicoactivas. Gran parte del mito de las drogas auditivas, se relaciona con la misma teoría del efecto placebo, que es que la sugestión es tan grande, que la persona logra sentir los efectos de sus creencias.

¿Quienes las comercializan y cómo?

Las drogas auditivas, se encuentran en internet. Se pueden oír archivos en muchos sitios de manera gratuita. En estos portales se encuentran diferentes tipos de drogas auditivas (impulsos biaurales) que aseguran crear diferentes efectos y, por ende, las comercializan con nombres distintos.

En cuanto a la efectividad de la experiencia, confirman que un 83% de los usuarios han tenido al menos una experiencia simulada, mientras que el 17% restante ha tenido dificultados logrando los efectos prometidos.

Ofrecen sus “dosis” para ser descargadas de manera inmediata en todos los sistemas operativos: Apple iPhone y iPad, Android teléfonos y tabletas, Windows, MAC, Compact Disc y MP3, y pueden ser las versiones gratuitas, o las versiones premium. Como parte de sus productos, ofrecen una guía descargable con trucos y consejos, buenas prácticas, el uso avanzado, métodos para obtener los mejores resultados posibles, la historia de los pulsos biaurales (binaural beats), y mucho más. Lo promocionan como el acompañamiento perfecto para cualquiera de sus audios y ofrecen la guía esencial para la dosificación adecuada y lograr así de una experiencia simulada, gracias a sus secretos para lograr una experiencia aún mucho mejor.

Lo cierto es que estudios científicos han demostrado que no existe un efecto más allá del que puede generar otros tipos de música dependiendo de su clase: relajación, excitación, estados de mayor alerta o somnolencia. Sin embargo, y cómo es lógico quienes negocian con esto, asegurarán no solo que se consiguen los mismos efectos que al usar drogas, sino que además, al lograrlo de esta manera no se corren los riesgos de los efectos de las mimas.

¿Cuál es el origen?

Independientemente de que se crea o no que las drogas auditivas realmente causan efectos alterando la conciencia o la percepción de las personas, que sean placebos o no, la gran incógnita que nos surge y hacia donde debemos dirigir nuestras preocupaciones es, encontrar el porqué se da ese deseo de llegar a dichos estados, qué es lo que impulsa la búsqueda y la dinámica de querer buscar diferentes sensaciones y estados psicológicos o emocionales.

El desprenderse de los padres, el aumento de la independencia, la intensidad de las relaciones con los amigos y la apertura del mundo en general, trae consigno ciertos riesgos que se deben conocer para poder minimizar.

Cuando vemos indicios o creemos que nuestros hijos están en riesgo de usar drogas, algo de una valiosa ayuda es conocer el motivo que lo está llevando a eso. ¿Simple curiosidad? ¿Presión de grupo? ¿Depresión? ¿Angustia? Identificar la causa es un punto de gran ayuda para saber cómo abordar la situación, a la vez que les demos herramientas para lidiar con las situaciones adversas de la vida.

El nivel de estrés que pueden manejar algunos adolescentes hoy en día no se compara con el que enfrentaban las generaciones anteriores, y gran parte de esto está relacionado con que ahora los ambientes son mucho menos controlados y virtualmente están expuestos a todo.

Es muy importante estar conscientes de que la presencia permanente ayuda a tener adolescentes que se sientan contenidos y amados. De la misma manera en que influenciamos a los hijos en todos los aspectos, los niños jóvenes que hablan con sus padres acerca de los riesgos de las drogas y el alcohol tienen muchas menos de probabilidades de usar este tipo de estupefacientes que aquellos que no lo hacen. De la mano de un buen ejemplo debe ir nuestro criterio firme expresado que no queremos que ellos consuman drogas.

Para concluir, es importante entender que las llamadas “drogas auditivas” son solo una estrategia de venta, una moda. Sin embrago, el simple hecho de que los adolescentes estén en busca de nuevas alternativas para calmar su ansiedad y curiosidad por nuevas experiencias, es lo que debe realmente ser en el centro de nuestra atención. Las drogas siempre han existido y siempre existirán, y además cada vez habrá más alternativas, pues es un mercado lucrativo que no para. Lo que debemos hacer es tratar de estar presentes, dando la libertad que necesitan siempre acompañada por responsabilidad, ya que la dinámica se base en mantener un sano equilibrio y en que puedan conocer el mundo de a poco, donde aprendan a manejar los riesgos y no se ahoguen en ellos.

6 prácticas que ayudarán a reducir las probabilidades de que sus hijos consuman drogas o alcohol

  • Construir una relacion cálida y de apoyo con su hijo

    Los niños que se desarrollan en un ambiente cálido y con una relación de apoyo con sus padres, son emocionalmente más fuertes y estables.

  • Ser un buen ejemplo
    Al igual que en todos los demás aspectos, los niños son propensos a seguir el ejemplo que hayan visto en sus padres.
  • Conocer el nivel de riesgo de su hijo
    No todos los adolescentes enfrentan el mismo riesgo de desarrollar problemas de abuso de sustancias.
  • Conocer los amigos de sus hijos
    Establecer las bases para la relación entre su hijo y sus amigos. En la medida en que los hijos crecen, sus amigos juegan un papel más importante en las decisiones que toman.
  • Monitorear, supervisar y establecer límites
    Estar pendientes de sus actividades y tener control sobre los hijos.
  • Conversar de manera abierta y permanente sobre drogas y alcohol
    Hablar con sus hijos sobre las drogas, apoyándose en datos reales, crea un ambiente de alerta y sano que reduce los riesgos.
  • Fuente: www.drugfree.org

    Los adolescentes son un blanco fácil para los comerciantes sin escrúpulos, que quieren ofrecer todo tipo de sustancias para atraparlos ya sea en el mundo de las drogas virtuales o físicas. Estar informados, es parte de nuestro rol de padres, para poder no solo ayudar y guiar a nuestros hijos, sino para entender el mundo que los rodea y saber cuáles son los riesgos reales.

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