Los niños necesitan demostraciones físicas de afecto y amor, es decir, contacto físico afectivo para su desarrollo, ya que estas expresiones transmiten amor y respeto y son la base para un desarrollo afectivo sano y adecuado.

Actualmente, los niños están experimentando un mundo diferente. Los aparatos tecnológicos, los medios de comunicación y la gran oferta de actividades extracurriculares están cambiando su forma de ver y vivir la vida, pues parece, que todo esto, se ha convertido en su principal compañía.

Se puede decir que están percibiendo la experiencia de desconexión del afecto, ya que por diversas razones el contacto físico con sus padres es cada vez menor, y pequeñas cosas como tiempo para leer juntos un libro, contar historias o simplemente compartir sin hacer nada especial, han sido desplazadas por el ritmo frenético de vida que se ha instaurado en muchos hogares.

Otra característica de este fenómeno es que los padres al sentirse culpables de llevar ese estilo de vida, siempre ocupados y con apuro, tratan de compensar todo con excesos materiales lo que finalmente agrava más la dinámica.

Toda esta situación es muy preocupante, pues se sabe que el afecto físico tiene una gran influencia positiva en todos los seres humanos; pero en los niños, es de vital importancia. Tan solo hay que ver que el llanto de los niños pequeños puede desaparecer con alzarlos y abrazarlos; o actos tan simples, como darles un masaje en la espalda, agarrarlos de la mano, compartir un abrazo o acariciarles la cabeza, los llenan de felicidad y de ánimo, pues son formas no verbales para demostrar el amor que se siente por ellos.

Según Andrés Osuna Arciniegas, psicólogo con especialización en electroneuropsicología, el poder que tiene el contacto físico en los pequeños se ha evidenciado gracias a las diferentes investigaciones que se han realizado desde la etapa del embarazo y a lo largo de todo el desarrollo infantil.

“Uno de estos estudios reveló que a los niños que se les expresa amor desde el momento en que están en el vientre de su madre con caricias sobre la barriguita, son niños más felices e inteligentes. Esto se debe a que la mamá con estas expresiones genera que la producción de la hormona que se libera como respuesta al estrés (el cortisol) baje considerablemente, lo que ayuda a que el sistema nervioso de los bebés crezca de manera más rápida, con más conexiones y mucho más eficientes”, asegura Osuna.

Beneficios de los besos y abrazos

Para nadie es un secreto que la mayoría de los pequeños disfrutan recibir besos, cosquillas y abrazos por parte de sus padres. Por eso es imperativo que los papás desde los primeros años de vida de sus hijos empiecen a generar este tipo de acercamiento, pues con el paso del tiempo verán grandes ventajas en su desarrollo, emocional, físico y social.

“En investigaciones recientes quedó demostrado, que los niños que recibieron demostraciones de afecto físico por medio de caricias, besos y abrazos, llegaron a tener un desarrollo neurológico mucho más progresivo. Incluso descubrieron que sus cerebros se desarrollaron en un 33 por ciento más que los cerebros de otros niños privados de estas demostraciones.

“Lo que sucede cuando existe el maltrato físico y emocional, es que los niños que tienen estas experiencias, durante su desarrollo suelen tener problemas relacionados con déficit de atención y expresión de sentimientos. De hecho, cuando los niños crecen suelen tener tendencias agresivas y violentas, y no desarrollan destrezas emocionales y afectivas”, explica Osuna, quien es también director científico de Recta Mente Neurotecnología, centro de entrenamiento cerebral ubicado en Bogotá.

Analfabetismo afectivo

Culturalmente, a lo largo del tiempo, se ha castigado o limitado la expresión del afecto en los hombres, mientras que en las mujeres se ha facilitado y promovido. No obstante, hoy existe lo que se ha categorizado como ‘La inteligencia Afectiva’, donde las personas pueden darse el permiso de adquirir destrezas emocionales y afectivas con tan solo practicarlas, adquirirlas y aprenderlas.

“El mito de que ‘yo soy así porque mis padres me lo enseñaron’ (a ser personas toscas y poco expresivas), ya no es válido, pues el afecto sí se puede desarrollar, al obtener un cambio de pensamiento para mejorar cualquier tipo de relación, y en este caso la relación con los hijos. “Como parte de ese analfabetismo afectivo, también encontramos la cultura del regalo, generada por los padres que piensan que con cosas materiales se puede suplir el cariño olvidando que el contacto físico y la expresión verbal es la única respuesta real de afecto existente. Por esta razón, es muy importante que los progenitores se encuentren más cerca de sus hijos a pesar de las múltiples ocupaciones que ambos puedan tener. Recuerde que el tiempo que compartan con ellos debe ser de calidad, es decir debe haber comunicación, expresiones de afecto y juego, y no solo exigencias y responsabilidades” asegura Osuna. Es importante permitirle al niño que determine cuándo su tanque de contacto físico está lleno o vacío, es decir, que se sienta cómodo pidiendo cercanía cuando la necesite, al propiciarle esta posibilidad de expresión, usted le está otorgando las destrezas necesarias para un desarrollo saludable emocional, social y físico

Tipo de Contacto

Según Andrés Osuna, psicólogo con especialización en electroneuropsicología, la tendencia a demostrar el afecto físico depende mucho de la cultura a la cual se pertenezca, de manera que algo que resulta apropiado en un contexto cultural, puede no serlo en otro.

“De hecho, en esta materia, hay un área límite de acercamiento físico corporal de una persona con otra, y cuando este límite invisible se rompe, genera incomodidad.

Lo más conveniente es que siempre se exprese el afecto con cariño y respetando la intimidad de los demás. Cuando los padres o las personas cercanas al niño, utilizan ciertas formas de contacto no adecuadas o que simplemente hacen sentir incómodo al niño, están generando una situación muy delicada, ya que los niños se acostumbran a que ese contacto sea normal o natural y no tendrán las bases para determinar sí es apropiado o inapropiado” explica Osuna

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